CASA GRANDE PERO MENTE PEQUEÑA

Posted on Monday 13 August 2007

No hace ni una semana que se recibió la noticia en la familia. Sonó el teléfono del inmobiliario y la voz del otro lado de la línea telefónica pertenecía a mi primo Roberto anunciando que su novia estaba embarazada. Una noticia que a mi particularmente me alegró por la felicidad que emanaba la voz de mi primo. Se le notaba contento y con nuevos bríos como si hubiese vuelto a nacer. Me comentó que su pareja llevaba once semanas de gestación. Hasta ahí todo normal, al menos para mí, sin embargo todo el resto de la familia es mucho más conservadora y no creí que fueran a encajar bien la noticia puesto que mi primo no ha formalizado para nada su compromiso, es más no lleva ni un año de noviazgo y la chica en cuestión nunca le cayó bien a su madre. Situémonos un poco en contexto para comprender mejor.

 

            Mi primo es un joven ingeniero civil apenas graduado hace dos años, siempre fue un alumno destacado en su universidad, merced a lo cual obtuvo pronto una oferta de trabajo en

la República Checa. Un grupo inmobiliario contrató sus servicios como asistente de proyectos en la construcción de casas mediterráneas en aquel país. Con pena dejo su país natal y a la familia detrás. El vivía en una enorme casa con sus padres y dos hermanos menores que aun se encontraban en la universidad y el colegio respectivamente. Se había criado en el interior de una familia católica con preceptos morales bastante cerrados tomando en cuenta la época y la ubicación. Pasaron dos años de su partida y fue ascendido a Jefe de Proyectos, ahora su mejor situación le permitió mudarse a un departamento más grande y vivir más holgadamente. Para ese entonces ya andaba saliendo con una joven que conoció en Praga y no pasó mucho tiempo para que ambos jóvenes empezaran vivir juntos, ella era enfermera de profesión. Los padres de mi primo indudablemente no estaban de acuerdo con este tipo de relación pero ya se habían acostumbrado sin embargo al recibir la noticia del embarazo de la chica se desató la intolerancia en el seno familiar. Como dije por mi parte no tenía ninguna razón para censurar a mi primo, yo hacía tiempo que había evolucionado y dejado atrás los rigorismos católicos, simplemente escuchaba mi corazón que fuerte y claro me decía que mi primo atravesaba uno de los momentos más felices de su vida. La otra cara de la moneda la presentaba sus padres y en especial su madre que no conciliaba el sueño desde que recibió la noticia a quema ropa. Constantemente hablaba por teléfono con mi madre y no transcurría ni un minuto de diálogo para que rompiera en llanto y desconsoladamente le pidiera ayuda, según ella la novia de su hijo le había jugado chueco y había quedado intencionalmente embarazada de él, sostenía en medio de su desconsuelo que ella siendo enfermera no podía haber fallado en el cálculo para quedar embarazada. Lo que mi tía a su vez no había calculado era que los tiempos habían cambiado. Los padres ya no tenían mayor injerencia en este tipo de decisiones, las pedidas de mano ya eran meros formalismos y romanticismos que si es que se llevaban a cabo eran sólo para enriquecer el momento mas no para reconocer antiquísimas autoridades. Ya el matrimonio no era más la única figura valedera en la sociedad y las relaciones se hacían cada vez más flexibles. Era ahora ella quien debía entender que las cosas funcionan en más de una forma. Dejarse de egoísmos inútiles y de pretensiones novelescas, debía desterrar de su mente el concepto de “buen partido” y más bien sumarse a la felicidad de su hijo que empezaba una nueva etapa en su vida. El padre de mi primo más bien había encajado mejor la noticia y miraba con más optimismo el acontecimiento, quizá viendo en éste una ruta de escape a sus desfasados preceptos que lo anclaban al pasado no dejándolo correr a abrazar a su hijo y felicitarlo por la buena nueva. Los hermanos de mi primo por su parte se puede decir que encajaron bien la noticia interesándose más por los detalles de la concepción que por el momento mismo de la noticia, esos si que andaban bien adelantados en el tiempo.


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