Por lo general, los visitantes que llegan a la isla de Ibiza, no buscan otra cosa aparte de bellas playas para tomar el sol y la diversión. Sin embargo, al limitarse a esos dos aspectos se pierden de atracciones que son tan o más interesantes que las ya mencionadas. Por ejemplo, una de las experiencias que se puede vivir en Ibiza es el encuentro espiritual que acontece en Playa Benirras.
Por más que el nombre del lugar anuncie lo contrario, esta no es una playa como cualquier otra. En primer lugar no se observa una gran cantidad de cuerpos tostándose al sol, ni personas realizando deportes playeros o ejercitándose a la orilla del mar. La afluencia de público a esta playa paradisíaca, en comparación a las demás, es bastante baja.
Este lugar es ideal para realizar actividades a la orilla del mar distintas a las usuales. Una de ellas es el scubadiving, que consiste en ponerse unos lentes de buceo llamados “snorkels” y adentrarse al mar para observar la belleza que residen en su fondo. En el mar que rodea Ibiza se pueden encontrar corales, tortugas y peces. Un hermoso espectáculo para recordar toda la vida.
Por otro lado, una de las características principales de está playa es la vegetación que existe en las colinas de sus alrededores. Según lo cuentan los lugareños, durante la década de los sesentas, en Ibiza también aconteció una versión del denominado “verano del amor”. Grandes cantidades de hippies equipados con carpas, tambores y marihuana se reunían en Playa Benirras para protestar, a su manera, contra el mal existente en el mundo. Se dice también que el desenfreno de las noches transcurría en un ambiente de calma mística puesto que, mientras las personas se hacinaban en las carpas sin distinción de género, totalmente drogados y eufóricos, afuera había personas que tocaban con los tambores un ritmo que se prolongaba por toda la noche. Algunos lugareños afirman que aún se puede escuchar el ruido de los tambores luego de que el sol se hunde en el mar.
Pero el relax y la calma de Playa Benirras no se quedaron en los años sesenta. En la actualidad, y en medio de la vegetación de las colinas, existe una cabaña en la que se realizan sesiones de yoga. Los maestros están instruidos en las enseñanzas del budismo zen y, según los entendidos, es la mejor forma de componerse luego de una larga noche de baile e intoxicación en alguna de las discotecas existentes en el centro de la ciudad.
Si se desea pasar la noche cerca a las orillas de la playa, existen carpas disponibles para los visitantes. Estas son de estilo indio y están hechas de tela gruesa. Su estructura es soportada por tres palos de madera que dejan un agujero en el techo. El interior de las carpas cuenta con una gran cantidad de mantas que fungen de colchón entre el suelo y el turista, lo que garantiza un plácido descanso en unión con la naturaleza. Muy cerca del área de carpas se encuentra una rústica ducha que consiste en una tubería de plástico adosada a un árbol y que se encuentra rodeada de un cerco de bambú.
En general, esta playa escondida ofrece al turista una experiencia totalmente distinta. Si bien el centro de la ciudad brinda una gran variedad en cuanto a diversión extrema, Playa Benirras se ofrece como el mejor lugar para los visitantes que buscan tranquilidad. De cualquier forma, si no se desea ese contacto tan cercano con la naturaleza, siempre estará el horizonte, para ser contemplado al atardecer desde la seguridad de la orilla.
Llegar a Ibiza es bastante sencillo, sólo basta con contactar a una agencia de viajes y escoger alguno de los tantos paquetes a esta isla del mediterráneo. No se arrepentirán