Todo inmobiliario tiene su encanto, algunos son pequeños y acogedores, con los ambientes sobrecargados de muebles y adornos por doquier, en los que se tiene que caminar hasta con cuidado para no tropezar con algo. También existen los inmobiliarios grandes, generalmente con un jardín y un patio espacioso, casi siempre de dos pisos en los que el segundo piso esta dedicado a las habitaciones personales. Ahí se encuentran más espacios en los que generalmente juegan niños y mascotas. Subiendo en la escala encontramos los inmobiliarios que ya caen en la categoría de mansiones por sus dimensiones. Generalmente el ingreso por la puerta principal es en auto y uno debe seguir en el auto hasta alcanzar la puerta del inmueble propiamente dicho. Sin embargo existe un tipo de inmobiliario que parece ser una versión más económica que una mansión pero sin retroceder en sus destellos de exclusividad y son los llamados inmuebles mediterráneos. Además presentan la misma calidez de un inmobiliario pequeño, siendo de dimensiones más que aceptables para una familia de hasta cuatro miembros.
Generalmente las entradas son restringidas a las visitas que previamente se han anunciado. Una especie de garita de control en la puerta sirve para identificar a los visitantes a los que se les solicita algún tipo de documento. Luego de este primer paso el visitante es invitado a pasar tras ser confirmado en las listas. Esto brinda una gran sensación de seguridad a los habitantes de estas residencias respecto a ser víctimas de asalto o de secuestro. Generalmente las agrupaciones de viviendas al interior de estos mini conjuntos habitacionales presentan una característica común en sus fachadas, en verdad son parte de la misma obra y por tanto el concepto de fondo debe primar para mantener la estética visual al margen de una que otra pincelada de autoría individual por parte de cada uno de sus residentes. Lo que es una constante por lo que he podido apreciar es el gran esmero y cuidado que guardan todos sus residentes respecto a la limpieza y el ornamento de las áreas comunes. Es muy difícil que uno encuentre un papel tirado en medio de la alameda. Parece ser que la conciencia cívica reina en estos vecindarios y enhorabuena. Vivir en uno de estos inmobiliarios indudablemente es más sencillo y prometedor ya que sus residentes poseen un alto estándar de educación y por tanto de estilo de vida.
Con respecto a las áreas comunes, éstas están perfectamente delimitadas e igualmente no son ajenas al tenor de educación y cultura que profesan sus usuarios. Un ejemplo bastante claro de estas políticas son las terrazas de uso compartido. Generalmente una de estas terrazas corresponde a dos familias y en más de una ocasión algún miembro de una de estas familias está de cumpleaños o simplemente desea celebrar una reunión de camaradería. Para realizar esta actividad se debe pedir el permiso respectivo en la que las horas en las que será llevada a cabo la cita ya están predeterminadas con un máximo establecido en base al sentido común. Además de esto, el usuario que hará uso de este beneficio debe efectuar un depósito en efectivo a manera de garantía para cubrir posibles daños que se puedan realizar en el fragor de la reunión. De no suceder nada el íntegro del importe aportado le es reembolsado. Reglas claras entre personas de buen nivel cultural, una ventaja sin duda a la hora de tomar una decisión acerca del inmobiliario que deseamos.